Besame mucho…

El beso. Todos creemos que sabemos lo que es, a todos nos gusta darlos y recibirlos, pero ¿sabemos qué es y de dónde viene el beso?

El beso es un acto de amor, de cariño, de ternura; todos, salvo el famoso beso de Judas, tienen esos componentes, pero en algunos casos han perdido su esencia.

“Bésame mucho… breve historia del beso” de Alejandro Arribas Jimeno no es un libro que pretenda enseñarnos a besar, ni tan siquiera nos aconseja cómo hacerlo; “Bésame mucho…” es simplemente una historia del beso que trata de explicarnos de una manera amena y sorprendente de dónde viene el beso y quizás a dónde va.

Convertir el beso en algo más que el “acto de juntar dos bocas”, saber que con él compartes sabores, que te pones en comunicación con la otra persona, y sus sentidos y los tuyos se alinean.

Alejandro Arribas explora en nuestro pasado de mamíferos y relaciona el beso con el hecho de mamar de los bebes, y aunque hace una referencia a la lamprea que da un curioso “beso”, deja claro que el beso es una característica plenamente humana.

Recorrido histórico cargado de chascarrillos y de anécdotas que convierten a este tratado en un libro ameno y fácil de leer. Para mi gusto el autor se recrea demasiado en ciertas épocas de la historia, pero no por eso el libro pierde en ningún momento el interés que tiene.

Si te gusta besar y que te besen y eres un poco “curioso” no deberías perderte este estudio del beso; tras leerlo no besarás de la misma manera.

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3 respuestas a Besame mucho…

  1. Clara I. dijo:

    Hola Isaac! Me ha gustado mucho encontrar en tu blog un post dedicado a este libro, así como tu recomendación de su lectura. Yo lo leí hace ya algunos años, y de hecho tengo el libro en alguna estantería en casa de mis padres. Lo cogí con curiosidad “profesional”, pues ver la palabra “historia” escrita en unas tapas es prácticamente un imán irresistible, y atendiendo a las mil teorías sobre su origen y siguiendo su recorrido a través de la historia aprendí muchas cosas, que no dejan de ser curiosas. Lo que cuentas de los bebés, que mamando y mamando, se entrenaron para besar… o las mamás de esos bebés… que en tiempos de las cavernas, antes de que existieran las papillas, masticaban los alimentos para sus hijos y se los iban pasando como hacen los pajaritos. O los romanos, que comenzaron a besarse debido a una ley que prohibía a las damas tomar vino (cada día, los esposos debían verificar el aliento de sus mujeres). En el siglo sexto, la sociedad occidental aceptó el beso entre adultos como expresión de afecto. Luego Francia tomó la iniciativa e introdujo la costumbre de besarse en los bailes de salón. La nobleza rusa copió este hábito y las bodas … quedaban selladas con un beso público. El cristianismo siempre miró con sospecha los besos de amor… todavía en plena Revolución Industrial estaba prohibido besarse en la calle o en lugares públicos. Pero corrieron los años… y corrió mucha saliva entre las bocas de los amantes… Hoy nadie se escandaliza por un beso, (aunque existan sociedades y regimenes donde el beso público esté prohibido) , y cada pueblo tiene su forma de besar: los chinos nunca lo hacen en público y los birmanos más que besarse, se olfatean; holandeses y franceses se estampan tres besos en las mejillas; españoles e italianos se conforman con dos, mientras que los británicos, si se dan uno, es porque hay mucha confianza … a diferencia de los rusos que, hombres con hombres, se pegan un sonoro beso en los labios; en América Latina, salvo en el Cono Sur, el beso en la mejilla se reserva a las mujeres mientras que los hombres se saludan con un apretón de manos; y el beso de los esquimales es de nariz con nariz. El beso. Los hay de todo tipo: el beso de la bella durmiente, el beso de judas, el beso apasionado de los amantes, el beso frío de la muerte, el beso francés, con lengua incluida, el beso de la mafia italiana, en la boca del sentenciado. Besar la mano, besar la frente, besar los labios y besar todos los rinconcitos del cuerpo amado. En realidad, y como bien dices no nos importa cuál haya sido su origen ni su historia, lo importante es darlos.

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